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Comenzaba a alejarse Irma de Cuba y ya en la Estación se sentían los soplos de otro huracán, esta vez, el de la recuperación. Luego de un paso por nuestra zona con más vientos que lluvia, cuantificar los daños se convirtió en la primera tarea. Cuando a simple vista se podía ver que los árboles que perfilaban la carretera desde la entrada, así como muchos de los que proveían sombra al ganado en los cuartones, habían sido fuertemente azotados, la infraestructura mostraba una situación diferente y favorable.

De inmediato inició la recogida de árboles caídos por parte de las brigadas de producción agropecuaria, césped y jardinería del centro, y a la par fue inminente el apoyo a la comunidad con al abasto de agua, situándose en Indio Hatuey un punto para el llenado de pipas mientras se esperaba el restablecimiento de la energía eléctrica en el municipio.

Hoy tras la incorporación de todos los trabajadores la prioridad es devolver a la institución su limpieza y esplendor, es por eso que se movilizan todas las fuerzas y medios para lograr su saneamiento. También se le presta especial atención al capital humano pues la CTC realiza un levantamiento de quienes sufrieron daños en sus viviendas para valorar de qué manera pueden ser ayudados.

Las tareas de recuperación también incluyen la prevención, pues otros árboles que quedaron en pie fueron podados, para así evitar que un nuevo fenómeno meteorológico que pueda formarse en esta temporada ciclónica que aún no termina, arrase con ellos. Además los residuos que pueden ser utilizados para la gasificación de biomasa y la cocción de los alimentos en el comedor se disponen a estas áreas y se recolectan postes vivos para recuperar las cercas dañadas.

Sin dudas la Estación Experimental Indio Hatuey es por estos días una muestra de rebeldía y voluntad, muestra de hombres y mujeres que no se amilanan ante las dificultades, que no se echan a llorar por lo perdido, sino que se levantan y convierten los reveses en victorias.